Una cita en la cocina 🥖🍅🥑🥙

A pasos galopantes se expande, hoy en día, la tendencia de la cocina saludable. Innegablemente cada vez más surgen emprendimientos, blogs, restaurantes, que nos invitan a incursionar en una forma de comer más amigable con nuestra salud. Digno avance para celebrar, ya que, en las últimas décadas nos hemos alejado abismalmente de nuestra fuente nutricia. Tanto que ya nos resulta complicado alimentarnos… Un acto biológicamente necesario, instintivo y natural que en esencia ha acompañado al hombre desde sus orígenes hoy nos resulta sumamente complejo. No sabemos qué comer, desconocemos cómo preparar nuestra comida partiendo de materias primas, tampoco sabemos de dónde vienen o cómo se obtienen esas materias primas, dejamos de escuchar e interpretar nuestros instintos de hambre-saciedad, nos justificamos diciendo que no tenemos tiempo para dedicarle a nuestra alimentación y caemos en el frenesí del día a día dejándonos manipular por los productos comestibles ultraprocesados que nos ofrece la industria alimentaria… Son algunas de las problemáticas que se me vienen a la mente mientras intento describir la complejidad del panorama actual que involucra al ser humano, su alimentación y más genéricamente a su salud.

Disociar la alimentación de la salud es un error grave. Decir que nos hemos alejado como sociedad de nuestra sapiencia alimentaria es equivalente a decir que nos hemos alejado de nuestra salud. Por ende, cae por su propio peso cuestionarse qué estamos haciendo con nuestra salud. En qué momento comenzamos a pensar la salud como algo ajeno a nosotros. Cuándo algo tan sencillo se volvió algo tan complejo, sobre-analizado…

Como profesional de la salud, hago una autocrítica hacia la forma que ha tenido la ciencia moderna de encarar el estudio de la misma. La tendencia a diseccionar, a mirarla bajo la lupa de cada especialidad al igual que el nutricionismo que ha llevado a analizar los alimentos como una mera sumatoria de compuestos. Es hora de empezar a pensar más holísticamente, integrando todas las esferas que componen a los seres vivos. Es hora de poner en la mira el negocio de medicar la enfermedad en lugar de cultivar y proteger la salud. Los tiempos que corren plantean desafíos, es un momento bisagra, quien no lo ve es porque no desea verlo. No tengo dudas de que los cambios deben darse a gran y pequeña escala. Pero uno mismo, siempre va a ser un buen lugar para arrancar.

Tal como con aquel buen amigo que hace mucho hemos perdido contacto y no entendemos bien por qué los invito retomar nuestra relación con los alimentos. No es fácil salir de nuestra zona de confort, vencer nuestros bloqueos para tomar el celular y pegarle un llamadito a esa persona que hemos abandonado porque ya no teníamos el tiempo de juntarnos porque el trajín de la vida moderna así lo destinó. Tampoco es fácil frenar y observarnos. Hacernos un tiempo para lo más urgente que debemos atender; nuestra salud. La salud y los alimentos se procesan en la cocina. Nos debemos un reencuentro con nuestros hábitos alimentarios. Nos debemos un reencuentro con la fuente que nos nutre. Nos merecemos volver a nutrirnos. Hemos pasado décadas malnutriéndonos lo cual ya nos está pasando costosas facturas.

A contracorriente del marketing, las dietas de moda, las tendencias fashion, entre otros cotillones la cita con la cocina debería ser lo más simple y natural posible. Lejos estoy de proponer ingredientes exuberantes, recetas complejas, aparatos costos… Al contrario, se trata de recuperar los conocimientos perdidos sobre los alimentos más nobles y fundamentales que podemos obtener de la naturaleza. Dejar atrás los productos que nos impone la industria. Cambiar nuestro circuito de compra, apostar por los alimentos locales y frescos. Acercarnos a los pequeños productores, investigar las diferentes formas de generar alimentos. Mirar el campo, valorarlo. Reconciliarnos con los demás animales y el medioambiente para dejar de explotarlo a costa de nuestras exageradas “necesidades”. Respetar el entorno es una forma de respetar y honrar nuestra salud. Qué ingredientes llevamos a nuestra cocina habla de cómo nos vinculamos con lo que nos rodea.

Volvamos a meternos en la cocina. No es necesario ser un chef experto ni pasar el día entero entre ollas para cocinar salud. Reitero el concepto de simpleza, de practicidad. Preparar nuestra comida es además una forma de autocuidado. Es mucha la energía puesta al servicio de la nutrición que entra en juego al elaborar nuestros alimentos de manera casera.

Alquimizar nuestros alimentos con emociones y energías positivas no es una idea alocada de los “gurús espirituales”, es aceptar la realidad de que somos mucho más de lo que podemos ver. Involucrarnos con mente, cuerpo y alma es la única manera de comenzar a transitar el camino hacia la salud holística. Que comienza, sin dudas, con una cita en la cocina.

Julieta Bagnato

Bioquímica - Health Coach

MN Bioq. 12445 / MP Bioq. 8270 M Int Health Coach 1203212


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